Cinco tips para enseñar inglés a estudiantes con discapacidad intelectual
La enseñanza de un idioma extranjero siempre implica un desafío, y este se intensifica cuando trabajamos con estudiantes que presentan necesidades educativas especiales (NEE). En muchos casos, la lengua materna aún no se encuentra plenamente desarrollada, lo que genera dudas en el docente al momento de planificar la asignatura de inglés. Aun así, la normativa educativa establece la importancia de impartir este contenido, y con algunos ajustes es posible hacerlo de forma funcional, significativa y motivadora.
A continuación, te comparto cinco estrategias sencillas y prácticas para enseñar inglés en contextos inclusivos:
1. Diseña unidades temáticas con vocabulario funcional
La clave está en seleccionar contenidos que resulten útiles y cercanos a la vida cotidiana de los estudiantes. En lugar de intentar abarcar demasiado, prioriza vocabulario concreto y significativo. Por ejemplo:
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Family members: trabaja con los miembros de la familia más cercanos (mamá, papá, hermano/a). Puedes pedir a los padres que envíen fotografías para personalizar las actividades.
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Healthy and unhealthy foods: enseña a diferenciar alimentos saludables y no saludables a través de afiches, recortes de menús o juegos de clasificación.
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My city: construyan una maqueta de la ciudad con materiales reciclados (cajas, cartones, botellas), incorporando vocabulario como “school”, “park”, “hospital”.
Estas actividades permiten integrar lo visual, lo manipulativo y lo experiencial, lo que facilita la comprensión y el recuerdo.
2. Rotula en ambos idiomas y apóyate en imágenes
3. Integra el inglés con otras asignaturas
El aprendizaje del idioma puede reforzar habilidades en otras áreas. Por ejemplo:
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Realizar copias cortas de palabras en inglés mejora la motricidad fina, la coordinación óculo-manual y la legibilidad de la escritura.
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Trabajar con juegos de clasificación de alimentos no solo enseña vocabulario, sino también hábitos de vida saludable.
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Diseñar afiches o pequeñas dramatizaciones fortalece la expresión oral, la socialización y la autoestima.
Al vincular el inglés con aprendizajes transversales, los estudiantes no solo adquieren nuevas palabras, sino que desarrollan competencias que impactan en su autonomía diaria.
4. Incorpora rutinas predecibles
La repetición y la estructura brindan seguridad a los estudiantes con discapacidad intelectual. Establece rutinas simples para comenzar la clase, como cantar un saludo en inglés, señalar la fecha en un calendario o elegir el clima del día (sunny, rainy, cloudy). Estas actividades diarias refuerzan vocabulario básico y se convierten en un espacio esperado por los niños.
5. Utiliza apoyos multisensoriales
El aprendizaje del inglés no debe limitarse a la escritura y lectura. Incluye recursos visuales, auditivos y kinestésicos: canciones con gestos, flashcards ilustradas, objetos reales para manipular, dramatizaciones cortas o juegos de movimiento. Estos apoyos ayudan a fijar el vocabulario y a mantener la motivación.
Conclusión
Enseñar inglés a estudiantes con discapacidad intelectual es posible si priorizamos lo funcional, lo visual y lo vivencial. La clave no está en “cubrir” todo el currículum, sino en seleccionar lo esencial, adaptarlo y vincularlo con la vida real. De esta manera, el aprendizaje se convierte en una experiencia inclusiva, significativa y enriquecedora para todos.
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